¿Qué funciona realmente para prevenir caídas en personas mayores?

Las caídas son un problema mayor de salud pública. El 28-35% de los mayores de 65 años se caen al menos una vez al año, siendo este grupo de edad quienes más caídas mortales sufren. La cifra se eleva en personas institucionalizadas hasta el 30-50%. Que los ancianos se caigan es habitual pero no quiere decir que sea normal. Existe una gran cantidad de factores de riesgo que se relacionan entre sí: ambientales, socioeconómicos, comportamentales y biológicos. Varios son modificables, por tanto es posible afirmar que muchas de las caídas de los mayores son evitables con intervenciones que se ajusten a las características de dicha población.

Las estrategias preventivas deben abarcar diversos aspectos:

  • educación individual y comunitaria para concienciar del problema.
  • capacitación de los profesionales sanitarios y cuidadores.
  • creación de entornos más seguros.
  • priorización de investigación relacionada con caídas.
  • establecimiento de políticas eficaces para reducir riesgos.
  • exploración de los factores de riesgo para aplicar medidas eficaces basadas en evidencia.

Es importante definir la población a la que van dirigidas las estrategias ya que no todas funcionan en toda clase de mayores. Una excelente manera es diferenciar entre aquellos que viven en la comunidad con alto o bajo riesgo de caídas, los institucionalizados y los hospitalizados.

INTERVENCIONES EFECTIVAS PARA PREVENIR CAÍDAS DE ANCIANOS QUE VIVEN EN LA COMUNIDAD

En 2015, la Cochrane publicó una revisión para establecer qué intervenciones de prevención de caídas son efectivas para las personas mayores que viven en la comunidad. Estas fueron las conclusiones:

  • Los programas de ejercicio en grupo y en el hogar reducen efectivamente las caídas. Suelen incluir entrenamiento de fuerza y equilibrio. El Tai Chi también reduce el riesgo de caídas aunque es menos efectivo en personas con alto riesgo.
  • Las intervenciones multifactoriales disminuyen el número de caídas pero no el riesgo. Estas se basan en una evaluación y acción individualizada realizada normalmente por un equipo multidisciplinar.
  • Las actuaciones para mejorar la seguridad del hogar disminuyen la tasa de caídas y el riesgo de caída, sobre todo en aquellos con alto riesgo y cuando son llevadas a cabo por terapeutas ocupacionales.
  • La toma de suplementos de vitamina D no parece reducir las caídas, aunque sí lo hace en aquellos que tenían niveles bajos antes del tratamiento.
  • Hay evidencia limitada de que la retirada gradual de determinados fármacos psicotrópicos disminuye las caídas.
  • La cirugía de cataratas reduce las caídas. Hay que tener especial cuidado mientras los mayores se adaptan al uso de gafas nuevas.
  • La colocación de un marcapasos puede reducir las caídas en personas con caídas frecuentes asociadas con hipersensibilidad del seno carotídeo
  • En personas con dolor de pie incapacitante, la evaluación del calzado, el uso de plantillas personalizadas, ejercicios de tobillo y pie y acudir regularmente al podólogo redujo el número de caídas pero no el de personas que se caen.

El mismo año, Stubbs et al. (2015) en una revisión general de meta-análisis de ensayos controlados aleatorios sobre qué funciona para prevenir caídas en ancianos que viven en la comunidad, concluyen que: 

“Hay evidencia consistente que sugiere que el ejercicio está asociado con una reducción en la tasa, el riesgo y las probabilidades de caídas (incluyendo las caídas que resultan en lesión), afirmando así la posición central de los fisioterapeutas para liderar los esfuerzos internacionales para prevenir las caídas. También hay evidencia consistente con respecto a la eficacia de las intervenciones multifactoriales”.

INTERVENCIONES EFECTIVAS PARA PREVENIR CAÍDAS DE MAYORES EN RESIDENCIAS Y HOSPITALES

Sin embargo, las recomendaciones aportadas no se dirigen a los mayores que viven en residencias o que están ingresados en hospitales. A continuación se exponen algunas publicaciones con intervenciones que sí están dirigidas a ellos.

En 2011, Church et al. realizaron una evaluación económica de las estrategias de prevención de caídas en mayores que vivían en centros residenciales y concluyeron que lo más costo-efectivo era la revisión de la medicación y la suplementación con vitamina D, seguido de las intervenciones múltiples

En 2012, la Cochrane publica “Interventions for preventing falls in older people in care facilities and hospitals” y concluye que:

En residencias:

  • la prescripción de vitamina D disminuye el número de caídas.
  • la efectividad del ejercicio es incierta debido a los resultados contradictorios, posiblemente asociados con las diferencias en las intervenciones y los niveles de dependencia.
  • las intervenciones multifactoriales pueden ser eficaces para reducir el número de caídas.

En hospitales:

  • los ejercicios supervisados por fisioterapeutas reducen el número de personas que se caen pero no significativamente el número de caídas.
  • las intervenciones multifactoriales reducen el número de caídas.

En 2013, Silva et al. publican en JAMDA: “Exercise for Falls and Fracture Prevention in Long Term Care Facilities: A Systematic Review and Meta-Analysis”. Entre las conclusiones se expone que el ejercicio físico es efectivo para reducir caídas en mayores institucionalizados solo si se usa una combinación de diferentes tipos, incluyendo siempre el trabajo de equilibrio. El ejercicio es más efectivo si se hace 2-3 veces a la semana durante más de 6 meses. 

En 2015, Stubbs et al. hacen una revisión general de meta-análisis y revisiones sistemáticas para analizar qué funciona para prevenir caídas en mayores que viven en residencias o están en el hospital. Recomiendan las intervenciones multifactoriales como el método óptimo para reducir caídas en ambos medios aunque la evidencia es limitada. Explican que aunque el ejercicio muestra una evidencia equívoca en ancianos institucionalizados, hay que ponderar los hallazgos de Silva et al. comentados en el párrafo anterior porque la calidad de las investigaciones solo ha mejorado recientemente y ellos han intentado atajar incertidumbres de anteriores meta-análisis. Además afirman que la suplementación con vitamina D puede resultar útil en mayores que viven en centros de cuidados para prevenir caídas, pero por sí misma no puede recomendarse como una intervención primaria.

En 2016, Sherrington et al. actualizan su meta-ánalisis y revisión sistemática acerca del ejercicio para prevenir caídas en personas mayores. Plantean que el ejercicio como única intervención no puede recomendarse como una estrategia de prevención de caídas en ancianos que viven en residencias. Sin embargo, afirman que el ejercicio forma parte clave de actuaciones que, junto con la educación del personal y la revisión del entorno, sí que han mostrado su potencial a la hora de prevenir caídas.

Ese mismo año, González-Román et al. (2016) publican en la Revista Española de Geriatría y Gerontología una revisión sistemática y meta-análisis en cuyas conclusiones declaran que:

“Los programas de prevención de caídas que incluyen ejercicio físico y tecnología ambiental/entorno físico, combinados con otras intervenciones apuntan a una reducción de caídas en ancianos con deterioro cognitivo residentes en centros de ingreso prolongado. Los programas de ejercicios multimodales que incluyen especialmente el entrenamiento de fuerza, equilibrio y marcha, realizados regularmente, y la adaptación ambiental son las subcategorías que parecen más prometedoras. Los hallazgos de esta revisión deben ser considerados con precaución, ante la insuficiente evidencia. Hace falta seguir profundizando”.

CONCLUSIONES

En los últimos años existe un gran interés de la comunidad científica en relación con la prevención de caídas en personas mayores. Las intervenciones multifactoriales parecen ser las más efectivas para este propósito. Dentro de estas, el ejercicio físico y la adaptación del entorno son las actuaciones que obtienen mejores resultados. El trabajo de fuerza y equilibrio se muestra fundamental. Existen medidas farmacológicas a tener en cuenta a la hora de abordar el problema de la caídas. Las intervenciones deben adecuarse al tipo de población anciana al que vayan dirigidas. Es necesaria más investigación y de mejor calidad, sobre todo teniendo en cuenta la complejidad y heterogeneidad de los pacientes geriátricos.


Y tú, ¿qué haces para prevenir las caídas en las personas mayores? Cuéntanos tu experiencia, proyectos que lleves a cabo o comparte otras investigaciones que puedan ayudarnos.

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¿Cómo influye la burbuja de filtros en tu salud?

La burbuja de filtros es un concepto con el que pacientes y profesionales de la salud deberían estar familiarizados cuando navegan en la red. El término fue acuñado por Eli Pariser para referirse a tu propio universo personal y único de información que vives en la red.

Todo lo que haces es analizado por algoritmos: tu dispositivo, el navegador, el tiempo que has reproducido un vídeo o tus “me gusta” y retuits. En función de este gran conjunto de datos que dejamos atrás, cada individuo tiene una experiencia online personalizada. Por tanto, en palabras de Pariser, el usuario no decide lo que entra en su burbuja de filtros, y lo más importante, tampoco ve lo que queda fuera. ¿Chocante, verdad?

Este hecho influye notablemente en el entorno personal de aprendizaje (PLE) de los pacientes y profesionales de la salud. No es casualidad que entres en Twitter o Facebook y aparezcan los mensajes de las personas con las que más interactúas o tienen opiniones semejantes a la tuya (amén de la publicidad). Esto que puede ser una ventaja porque te ofrece información de aquellas fuentes a las que a priori consideraste más relevantes, se puede convertir en un inconveniente ya que moldea tu realidad, refuerza tus creencias y no te permite escuchar a personas contrarias. En cierto modo disminuye tu creatividad, tu curiosidad, tu capacidad de aprender. Un ejemplo:

Paula es una paciente con osteoporosis que pertenece a varios grupos de Facebook relacionados con la dolencia. Algunos miembros abogan por tomar un zumo de brócoli, zanahorias, lechuga y manzana como tratamiento. También cuelgan enlaces con otros remedios caseros. Si bien varias personas hablan de dejar de fumar o hacer ejercicio, Paula siempre ha creído en lo “natural” y no le gusta el deporte. Por eso interacciona más con estos usuarios e indaga sobre las recetas en Google. Además sigue varias cuentas de Twitter que dirigen el tráfico a webs que no cumplen muchos de los criterios para distinguir información fiable de salud en Internet, pero concuerdan con los pensamientos de Paula. Poco a poco en el feed de noticias de sus redes sociales se priorizarán estos contenidos, los anuncios estarán relacionados con sus clics y sus búsquedas le ofrecerán resultados en la línea de dichas soluciones. Las opiniones contrarias o complementarias desaparecerán de las primeras posiciones. De esta manera, Paula percibirá una realidad cercana a sus ideas.

Este caso simula lo que puede ocurrir si no somos conscientes de cómo funciona la red a grandes rasgos. Por mucho que te esfuerces en tener contactos de calidad y realices búsquedas precisas, tus redes sociales o Google te ofrecerán aquello que creen que más te va a gustar, con lo que vas a interaccionar y a pasar más tiempo en sus sitios o pinchando en sus anuncios. No será necesariamente lo mejor. Veamos otro ejemplo:

Susana es una fisioterapeuta que acaba de graduarse. Se siente un poco perdida. Le hubiera gustado tener más horas prácticas, que le explicaran el porqué de muchas cosas y que las nuevas técnicas de las que todo el mundo habla hubieran entrado en el temario. Por eso comienza a buscar un postgrado que cumpla sus expectativas. Un profesor le habló bien del método Gibberish. Algunos tuiteros con muchos seguidores comparten información sobre las bondades del método. Aunque en Google no encuentra entradas de calidad para informarse, hay un grupo de Facebook en el que se comentan las bondades de los ejercicios y que han salido en la tele y en dos periódicos digitales por lo que se dispone a verlo. En los siguientes días, Susana recibe en primer lugar actualizaciones relacionadas con el método y aunque algunos usuarios no estaban muy de acuerdo, estos ya no parecen publicar tanto como los que sí abogan por los principios de Gibberish.

¡Ojo! La entrada dista de ser una crítica negativa a estos gigantes. Gracias a ellos he aprendido muchísimo, he conocido a grandes personas y profesionales y hasta hemos desarrollado el MOOC Running Saludable 2.0. Si se hace un uso sensato el potencial transformador de la web 2.0 es enorme.

Entonces, ¿cómo entrenamos ese sentido de la responsabilidad a la hora de navegar?

En primer lugar no perder nunca la curiosidad por las opiniones contrarias, no quedarnos con lo primero que veamos, hay que contrastar. La decisión final, afortunadamente, sigue en nuestras manos.

En segundo lugar, como sugiere Parisier, encontrar figuras puente. Personas que tienen disposición para entender posturas contrarias y pueden ayudarte a interpretarlas. Entrar en confrontación con quienes no darán jamás su brazo a torcer parece una pérdida de tiempo muy común en la red y puede llevar a polarizar aún más las opiniones.

En tercer lugar compartir estudios, artículos y noticias con prudencia. Del mismo modo, elaborar publicaciones de calidad y con el menor sesgo posible.

En cuarto lugar editar nuestras preferencias:

Por último existen soluciones a nivel técnico: navegar en modo incógnito, borrar el historial y las cookies e instalar bloqueadores de publicidad (Adblock Plus) y de rastreo (Ghostery).

Si quieres profundizar en el tema, la charla TED de Eli Pariser tiene casi 4 millones de visitas. Aquí os la dejo de Youtube:

Conclusión

Ser consciente de cómo funciona Internet YA es un logro para despertar la mirada crítica sobre lo que se nos presenta online. A partir de ello podemos (1) indagar y contrastar (2) buscar fuentes con la capacidad para aceptar la existencia de otras posturas (3) crear y compartir con responsabilidad (4) e invertir tiempo en configurar nuestras redes sociales y navegadores. Estas acciones nos permitirán elaborar y mejorar nuestro PLE de salud.

Y tú, ¿qué opinas sobre la burbuja de filtros? Deja tu comentario para que podamos aprender contigo 🙂

Bonus track: Eli Pariser habla acerca de la burbuja de filtros 6 años después de acuñar el concepto.
Foto de portada por Alejandro Alvarez en Unsplash

Nuevas tendencias en Parkinson y prevención de caídas

La enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después de la enfermedad de Alzheimer y afecta aproximadamente a 7 millones de personas en el mundo. Las caídas suelen ser un problema frecuente en las personas con Parkinson (PcP) a medida que pasa el tiempo. Para prevenirlas, los expertos abogan por un abordaje multimodal que incluya la combinación de ejercicio con un tratamiento médico óptimo y el desarrollo de nuevas estrategias de movimiento. Existen pruebas del impacto positivo del entrenamiento físico en las PcP a nivel de la velocidad de la marcha, la longitud del paso o la fuerza. Sin embargo, salvo un estudio sobre Tai-Chi y estabilidad postural, hay poca evidencia de que el número de caídas disminuya. Algunos investigadores apuestan por ir más allá del ejercicio y buscar estrategias de tipo conductual tales como concentrarse, planificar o preparar los movimientos y hacerlos más conscientes. Vamos a analizar las razones para este cambio de paradigma. Continuar leyendo “Nuevas tendencias en Parkinson y prevención de caídas”

9 consejos para correr con frío

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad del mundo. Su incidencia aumenta en los meses más fríos del invierno, lo que probablemente contribuye al número de muertes ocurridas en esta estación. Las bajas temperaturas incrementan la presión arterial, los niveles de colesterol y de fibrinógeno, encargado de la formación de coágulos. Según The Lancet, el 7,3% de las muertes desde 1985 a 2012 fueron debidas al frío y solo el 0,4% debidas al calor. Por todo ello atento a estos consejos para seguir corriendo cuando el frío arrecia: Continuar leyendo “9 consejos para correr con frío”

Espondilitis anquilosante: definición, tratamiento y ejercicio físico

La espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad reumática, crónica, progresiva que se caracteriza por la inflamación y anquilosis de las articulaciones del esqueleto axial (cráneo, columna vertebral, costillas y esternón) aunque también puede afectar a cadera, rodilla, tobillo y hombro. Generalmente debuta en la región sacroiliaca y la pelvis.

Su causa es desconocida. Se ha descubierto que el antígeno HLA-B27 está presente en más del 90% de las personas con EA, pero tenerlo no necesariamente implica que se padecerá de EA. Factores ajenos al HLA-B27 juegan un papel que está por descubrir. La investigación se dirige a la capacidad auto-inmune de estos pacientes y a diversas bacterias que puedan influir en el desarrollo de EA.

El diagnóstico se realiza de acuerdo a los criterios modificados de Nueva York (Fig 1) que incluyen aspectos clínicos y radiológicos. En los últimos años se ha comprobado que la resonancia magnética puede identificar los cambios incipientes de sacroileitis 7,7 años antes que las pruebas de radiografía. Continuar leyendo “Espondilitis anquilosante: definición, tratamiento y ejercicio físico”

Osteoporosis y ejercicio

Según la OMS, la osteoporosis es una enfermedad sistémica caracterizada por una masa ósea baja y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, que conducen a una mayor debilidad ósea y a un aumento del riesgo de fracturas.

Se trata de una enfermedad muy frecuente. Cerca de 3 millones de personas la padecen en España, la mayoría mujeres. A pesar de ello menos del 30% de los pacientes están diagnosticados y menos del 10% reciben tratamiento. Las fracturas por fragilidad son la consecuencia de la osteoporosis. Son más habituales en las vértebras, la cadera y el antebrazo y aumentan exponencialmente con la edad.

Debido a la aceleración de la pérdida de masa ósea durante la menopausia, la osteoporosis se percibe como una enfermedad que afecta predominantemente a las mujeres. Sin embargo en los últimos 20-30 años la incidencia de fracturas por osteoporosis está creciendo en Europa más rápido para hombres que para mujeres. Los factores hormonales siempre han centrado la atención de la investigación, la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. Pero los estudios actuales indican que el ejercicio físico juega un importante papel en la salud del hueso tal y como se explica al final de esta entrada.

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Elabora tu PLE de salud

Los PLE de salud son Entornos Personales de Aprendizaje acerca de un tema de salud concreto. El paciente activo necesita su PLE. Pero también los deportistas, bailarines y músicos que quieren disfrutar y mejorar cada día deben prevenir lesiones y localizar las mejores prácticas. Los profesionales sanitarios deben mantenerse actualizados para ofrecer un servicio de calidad. Y los cuidadores de personas dependientes deben aprender a desarrollar esa función de manera autónoma en la mayoría de la ocasiones. Para todos ellos puede ser interesante elaborar su propio PLE de salud. Continuar leyendo “Elabora tu PLE de salud”