Fisioterapia en la prótesis de cadera: apuntes vs. evidencia científica

Mientras escribía la entrada Prótesis de cadera: el camino a la recuperación para lafisioterapia.net, revisé mis apuntes de la carrera para ver cómo había evolucionado la teoría desde 2000-2003 hasta ahora. Huelga decir que son apuntes tomados a toda pastilla y que en una hora o dos te tienen que exponer las ideas centrales de un tema, lo cual es tiempo insuficiente en muchos casos.

Esta infografía recoge las diferencias más importantes entre mis apuntes y la evidencia científica actual respecto al papel de la fisioterapia en la prótesis de cadera. Además remarca aspectos que no se mencionaron en la carrera y sí se desarrollan en la entrada anteriormente citada.

La comparativa aporta información relevante para pacientes y profesionales de la salud:

  • Las tradicionales precauciones que se recomiendan a los pacientes tras la operación están en entredicho. Es un campo de investigación muy interesante puesto que con ellas podríamos estar retrasando la recuperación de los pacientes o empeorando su satisfacción.
  • El ejercicio terapéutico basado en el entrenamiento de fuerza progresivo, la mejora del rango de movimiento y las actividades funcionales es clave. La intensidad y dosificación han de ser suficientes para provocar efectos fisiológicos. No todo es andar.
  • La educación del paciente debe incluir a familiares y cuidadores y usar una combinación de métodos (verbal+materiales) con lenguaje sencillo e información precisa, accesible y práctica. Todo ello adaptado a las necesidades de aprendizaje del paciente.

Para finalizar, mis apuntes no tratan asuntos como la valoración, manejo del dolor, establecimiento de objetivos, niveles de atención, frecuencia y duración del tratamiento, prescripción de ejercicios en el hogar, etc. Todo ello sí se aborda en la entrada Prótesis de cadera: el camino a la recuperación. Por cierto, está escrita en forma de historia y estoy seguro de que los personajes te van a sonar.

Si en tus apuntes hay temas relacionados con la prótesis de cadera que han evolucionado, puedes dejar un comentario para enriquecer este artículo. También si te han operado y te sientes identificado con algo de lo descrito. ¡Muchas gracias de antemano!

Recomendaciones sobre actividad física y ejercicio en residencias de mayores

Las actuales recomendaciones de actividad física para adultos mayores están destinadas a aquellos mayores que viven en la comunidad; fueron elaboradas desde una perspectiva de salud pública, atendiendo principalmente a la prevención de enfermedades no transmisibles. Sin embargo, la población que vive en residencias es más compleja y presenta características específicas como la limitación de la funcionalidad y la multimorbilidad. Por ello, los objetivos relacionados con el ejercicio para este colectivo deben centrarse más en el mantenimiento de la capacidad funcional y la mejora de la calidad de vida. En este sentido, de Souto Barreto et al. (1) han establecido un conjunto de recomendaciones para aumentar los niveles de actividad física de los residentes, y una serie de pautas de ejercicio basadas en la evidencia científica. Asimismo, ofrecen una lista de consejos para implementar estrategias de actividad física y ejercicio en las residencias de mayores.

De cara a disminuir el sedentarismo y aumentar los niveles de actividad física, los investigadores identifican elementos clave como la motivación, lo placentero de la actividad, la toma de conciencia por parte de residentes y profesionales y la evaluación de sus necesidades.

Recomendaciones para aumentar niveles de actividad física en residencias
Adoptar estrategias para interrumpir el sedentarismo de los residentes: establecer momentos de actividad cortos (2-5 minutos) 2 o 3 veces al día. 
Usar estrategias simples para estimular a los residentes a moverse: caminar hacia el comedor en lugar de usar sillas de ruedas para personas que pueden deambular y organizar actividades que requieran que los residentes salgan de sus habitaciones.
Evitar en lo posible las restricciones químicas y físicas porque resultan en reposo en cama y silla.
Optimizar la utilización de la arquitectura y equipamiento de las residencias para promover la movilidad.
Organizar actividades grupales que sean motivadoras y placenteras: cuidar el jardín, bailar, paseos en espacios verde, etc. Tener en cuenta las afinidades sociales así como intereses y preferencias.
Utilizar soluciones innovadoras, como el uso de intervenciones con animales y nuevas tecnologías.

En cuanto a las recomendaciones de ejercicio físico, están orientadas a mejorar el desempeño en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD). Se aplican a residentes dependientes en alguna ABVD pero que son capaces de caminar y/o levantarse de una silla con o sin ayuda. El entrenamiento multicomponente compuesto principalmente por ejercicios de fuerza muscular y de resistencia cardiorrespiratoria ha demostrado los mejores resultados en este grupo determinado. Incorporar ejercicios de equilibrio, coordinación y flexibilidad puede ayudar a alcanzar beneficios añadidos. Han de integrarse ejercicios específicos de cara a la ejecución de acciones relacionadas con las caídas: mantenerse de pie, sentarse, agacharse o iniciar la marcha; por ello es interesante incluir ejercicios en los que prime la potencia muscular o velocidad de contracción muscular.

Entrenamiento con ejercicios para residentes dependientes en actividades básicas de la vida diaria, pero con capacidad de caminar o levantarse de una silla
Tipo de ejercicio: Entrenamiento multicomponente compuesto principalmente por ejercicios de fuerza muscular y ejercicios de resistencia cardiorrespiratoria. Agregar otros tipos de ejercicios, particularmente de equilibrio y flexibilidad, siempre que sea posible. Varias sesiones de entrenamiento de fuerza pueden ser necesarias para ganar fuerza, confianza y maestría, antes de introducir ejercicios de equilibrio y coordinación. Pueden integrarse ejercicios específicos de cara a la ejecución de acciones relacionadas con las caídas, tales como mantenerse de pie, sentarse, agacharse o iniciar la marcha; en este sentido es interesante incluir ejercicios en los que prime la potencia muscular o velocidad de contracción muscular.
Entrenamiento de fuerza, especialmente de miembros inferiores: 
Ejercicios con pesos libres.
Ejercicios aprovechando el propio peso del cuerpo (sentadillas, puntillas, flexiones en la pared, etc.).
Entrenamiento de resistencia cardiorrespiratoria: 
Caminar de forma continua o en varias tandas.
Circuitos con caminatas entre las que se intercalan otro tipo de ejercicios (por ejemplo de fuerza o equilibrio).
Entrenamiento de equilibrio:
Equilibrio estático: posición de tándem, semitandem, apoyo monopodal, mantenerse de puntillas o talones, etc.
Equilibrio dinámico: caminar sobre una línea con pasos normales o en tándem, cambios de dirección, zig-zag, etc.
Entrenamiento de flexibilidad: 
Ejercicios de movilidad articular para la fase de calentamiento.
Ejercicios de estiramiento para la fase de enfriamiento.

Intensidad del ejercicio: moderada.
Entrenamiento de fuerza: 8-10 ejercicios realizando 1 o 2 series de 13-15 repeticiones máximas.
Ejercicios de baja intensidad, hasta 20 repeticiones máximas, pueden ser necesarios especialmente en las primeras semanas del programa 
Ejercicios de alta intensidad, es decir 8-12 repeticiones máximas, pueden ejecutarse pero requerir una supervisión más estrecha.
Entrenamiento de resistencia cardiorrespiratoria: ejercicios que aumentan notablemente la frecuencia cardíaca y respiratoria, sin generar dificultad respiratoria o fatiga excesiva (puntuación de 5 o 6 en una escala de 10 puntos del esfuerzo percibido). 
Los ejercicios de intensidad leve parecen proporcionar algunos beneficios y deberían ser tenidos en cuenta para personas muy vulnerables y en el inicio de cualquier programa de ejercicio.
Se pueden ejecutar ejercicios de alta intensidad (puntuación de 7 u 8 en una escala de 10 puntos del esfuerzo percibido), pero es posible que requieran una supervisión más estrecha. 
Entrenamiento de equilibrio: incrementar progresivamente la dificultad de los ejercicios estáticos pero sobre todo dinámicos. Realizar los ejercicios con los ojos cerrados o con otras trabas sensoriales. 
Entrenamiento de flexibilidad: ejercicios de movilidad articular y estiramiento durante 10-30 segundos, solicitando al residente llegar al máximo de su capacidad sin que sea doloroso.

Frecuencia: dos veces por semana con al menos 48 horas entre sesiones. 
Menos de 2 veces puede no ser efectivo.
Más de 2 veces puede ser un objetivo difícil de alcanzar. Sin embargo 3 o más sesiones a la semana puede ser seguro y factible para residentes más en forma.
Duración: entre 35 y 45 minutos. 
Sesiones más cortas pueden ser necesarias durante las primeras semanas de ejercicio o en residentes muy vulnerables.
Sesiones más largas son factibles para la mayoría de las personas.

Por último, para ayudar a implementar todas estas recomendaciones, los autores abogan por tener en cuenta la opinión de los residentes, usar los apoyos sociales, crear entornos estimulantes y educar e implicar a familiares y profesionales. La toma de decisiones a nivel de la organización de la residencia, de la empresa y de los sistemas de salud se antoja decisiva para aumentar los niveles de actividad física y ejercicio de los mayores que viven en residencias.

Consejos para implementar las recomendaciones sobre actividad física y programas de ejercicio en residencias
Contar con los deseos, preferencias, creencias y actitudes de los residentes hacia las actividades físicas y el ejercicio.
Acordar objetivos retadores pero alcanzables.
Aprovechar el apoyo social como, por ejemplo, trabajar en grupo.
Crear entornos estimulantes:
Usar materiales de diferentes colores o texturas: pelotas, pesas, colchonetas, etc.
Usar música.
Usar entrenamientos de doble tarea.
Concienciar a familiares y profesionales de la salud (1) de la importancia de la actividad física y el ejercicio para los residentes y (2) de su rol para que se mantengan físicamente activos.
A nivel de la organización de la residencia:
Involucrar a familiares y profesionales de la salud en la “estrategia de ejercicio” para incrementar la adhesión del residente. 
Añadir programas de ejercicio personalizados en el plan de cuidados de todos los residentes, si no existe contraindicación. 
Definir estrategias para proveer incentivos a aquellos residentes que se ejercitan regularmente. Por ejemplo, recompensar a quienes asistan a las sesiones regularmente o hayan aumentado su participación. 
Determinar referentes en materia de ejercicio entre el personal de la residencia. 
Formar a voluntarios, familiares y trabajadores sobre cómo dirigir o colaborar en una sesión de ejercicio. 
A nivel tanto de la organización como de la empresa/sistema de salud: buscar estrategias que conciencien del potencial que tienen las residencias como lugares de prevención y promoción de la salud a través del ejercicio. Por ejemplo:
Aprovechar los espacios disponibles así como las habilidades, experiencia y conocimientos del personal. 
Abrir las puertas e invitar a la comunidad a ejercitarse en la residencia con los residentes.
Integrar voluntarios, incluso estudiantes, en la estrategia para aumentar la actividad física diaria (pasear, cuidar el jardín, etc.) y la adhesión a las sesiones de ejercicio, participando en ellas o dirigiéndolas. 
A nivel del sistema de salud deben debatirse políticas que faciliten la implementación de programas de ejercicio en las residencias. 
Establecer como un indicador de calidad de cuidados la organización exitosa de sesiones de ejercicio basada en guías de práctica clínica. 
Crear un distintivo, como “residencias en forma”, para aquellas residencias que organizan con éxito programas de ejercicio. 
Definir maneras de pagar o reembolsar los gastos derivados del programa de ejercicio.

En la sección de comentarios podrías compartir las estrategias o programas de ejercicio que llevas a cabo en tu residencia o centro de mayores. También estamos abiertos a cualquier duda, crítica o aportación. Nos ayudará a todos a mejorar.

Referencias:

(1) de Souto Barreto P, Morley JE, Chodzko-Zajko W, H Pitkala K, Weening-Djiksterhuis E, Rodriguez-Mañas L, et al. Recommendations on Physical Activity and Exercise for Older Adults Living in Long-Term Care Facilities: A Taskforce Report. J Am Med Dir Assoc 2016 05 01,;17(5):381-392. https://doi.org/10.1016/j.jamda.2016.01.021

¿Qué funciona realmente para prevenir caídas en personas mayores?

Las caídas son un problema mayor de salud pública. El 28-35% de los mayores de 65 años se caen al menos una vez al año, siendo este grupo de edad quienes más caídas mortales sufren. La cifra se eleva en personas institucionalizadas hasta el 30-50%. Que los ancianos se caigan es habitual pero no quiere decir que sea normal. Existe una gran cantidad de factores de riesgo que se relacionan entre sí: ambientales, socioeconómicos, comportamentales y biológicos. Varios son modificables, por tanto es posible afirmar que muchas de las caídas de los mayores son evitables con intervenciones que se ajusten a las características de dicha población.

Las estrategias preventivas deben abarcar diversos aspectos:

  • educación individual y comunitaria para concienciar del problema.
  • capacitación de los profesionales sanitarios y cuidadores.
  • creación de entornos más seguros.
  • priorización de investigación relacionada con caídas.
  • establecimiento de políticas eficaces para reducir riesgos.
  • exploración de los factores de riesgo para aplicar medidas eficaces basadas en evidencia.

Es importante definir la población a la que van dirigidas las estrategias ya que no todas funcionan en toda clase de mayores. Una excelente manera es diferenciar entre aquellos que viven en la comunidad con alto o bajo riesgo de caídas, los institucionalizados y los hospitalizados.

INTERVENCIONES EFECTIVAS PARA PREVENIR CAÍDAS DE ANCIANOS QUE VIVEN EN LA COMUNIDAD

En 2015, la Cochrane publicó una revisión para establecer qué intervenciones de prevención de caídas son efectivas para las personas mayores que viven en la comunidad. Estas fueron las conclusiones:

  • Los programas de ejercicio en grupo y en el hogar reducen efectivamente las caídas. Suelen incluir entrenamiento de fuerza y equilibrio. El Tai Chi también reduce el riesgo de caídas aunque es menos efectivo en personas con alto riesgo.
  • Las intervenciones multifactoriales disminuyen el número de caídas pero no el riesgo. Estas se basan en una evaluación y acción individualizada realizada normalmente por un equipo multidisciplinar.
  • Las actuaciones para mejorar la seguridad del hogar disminuyen la tasa de caídas y el riesgo de caída, sobre todo en aquellos con alto riesgo y cuando son llevadas a cabo por terapeutas ocupacionales.
  • La toma de suplementos de vitamina D no parece reducir las caídas, aunque sí lo hace en aquellos que tenían niveles bajos antes del tratamiento.
  • Hay evidencia limitada de que la retirada gradual de determinados fármacos psicotrópicos disminuye las caídas.
  • La cirugía de cataratas reduce las caídas. Hay que tener especial cuidado mientras los mayores se adaptan al uso de gafas nuevas.
  • La colocación de un marcapasos puede reducir las caídas en personas con caídas frecuentes asociadas con hipersensibilidad del seno carotídeo
  • En personas con dolor de pie incapacitante, la evaluación del calzado, el uso de plantillas personalizadas, ejercicios de tobillo y pie y acudir regularmente al podólogo redujo el número de caídas pero no el de personas que se caen.

El mismo año, Stubbs et al. (2015) en una revisión general de meta-análisis de ensayos controlados aleatorios sobre qué funciona para prevenir caídas en ancianos que viven en la comunidad, concluyen que: 

“Hay evidencia consistente que sugiere que el ejercicio está asociado con una reducción en la tasa, el riesgo y las probabilidades de caídas (incluyendo las caídas que resultan en lesión), afirmando así la posición central de los fisioterapeutas para liderar los esfuerzos internacionales para prevenir las caídas. También hay evidencia consistente con respecto a la eficacia de las intervenciones multifactoriales”.

INTERVENCIONES EFECTIVAS PARA PREVENIR CAÍDAS DE MAYORES EN RESIDENCIAS Y HOSPITALES

Sin embargo, las recomendaciones aportadas no se dirigen a los mayores que viven en residencias o que están ingresados en hospitales. A continuación se exponen algunas publicaciones con intervenciones que sí están dirigidas a ellos.

En 2011, Church et al. realizaron una evaluación económica de las estrategias de prevención de caídas en mayores que vivían en centros residenciales y concluyeron que lo más costo-efectivo era la revisión de la medicación y la suplementación con vitamina D, seguido de las intervenciones múltiples

En 2012, la Cochrane publica “Interventions for preventing falls in older people in care facilities and hospitals” y concluye que:

En residencias:

  • la prescripción de vitamina D disminuye el número de caídas.
  • la efectividad del ejercicio es incierta debido a los resultados contradictorios, posiblemente asociados con las diferencias en las intervenciones y los niveles de dependencia.
  • las intervenciones multifactoriales pueden ser eficaces para reducir el número de caídas.

En hospitales:

  • los ejercicios supervisados por fisioterapeutas reducen el número de personas que se caen pero no significativamente el número de caídas.
  • las intervenciones multifactoriales reducen el número de caídas.

En 2013, Silva et al. publican en JAMDA: “Exercise for Falls and Fracture Prevention in Long Term Care Facilities: A Systematic Review and Meta-Analysis”. Entre las conclusiones se expone que el ejercicio físico es efectivo para reducir caídas en mayores institucionalizados solo si se usa una combinación de diferentes tipos, incluyendo siempre el trabajo de equilibrio. El ejercicio es más efectivo si se hace 2-3 veces a la semana durante más de 6 meses. 

En 2015, Stubbs et al. hacen una revisión general de meta-análisis y revisiones sistemáticas para analizar qué funciona para prevenir caídas en mayores que viven en residencias o están en el hospital. Recomiendan las intervenciones multifactoriales como el método óptimo para reducir caídas en ambos medios aunque la evidencia es limitada. Explican que aunque el ejercicio muestra una evidencia equívoca en ancianos institucionalizados, hay que ponderar los hallazgos de Silva et al. comentados en el párrafo anterior porque la calidad de las investigaciones solo ha mejorado recientemente y ellos han intentado atajar incertidumbres de anteriores meta-análisis. Además afirman que la suplementación con vitamina D puede resultar útil en mayores que viven en centros de cuidados para prevenir caídas, pero por sí misma no puede recomendarse como una intervención primaria.

En 2016, Sherrington et al. actualizan su meta-ánalisis y revisión sistemática acerca del ejercicio para prevenir caídas en personas mayores. Plantean que el ejercicio como única intervención no puede recomendarse como una estrategia de prevención de caídas en ancianos que viven en residencias. Sin embargo, afirman que el ejercicio forma parte clave de actuaciones que, junto con la educación del personal y la revisión del entorno, sí que han mostrado su potencial a la hora de prevenir caídas.

Ese mismo año, González-Román et al. (2016) publican en la Revista Española de Geriatría y Gerontología una revisión sistemática y meta-análisis en cuyas conclusiones declaran que:

“Los programas de prevención de caídas que incluyen ejercicio físico y tecnología ambiental/entorno físico, combinados con otras intervenciones apuntan a una reducción de caídas en ancianos con deterioro cognitivo residentes en centros de ingreso prolongado. Los programas de ejercicios multimodales que incluyen especialmente el entrenamiento de fuerza, equilibrio y marcha, realizados regularmente, y la adaptación ambiental son las subcategorías que parecen más prometedoras. Los hallazgos de esta revisión deben ser considerados con precaución, ante la insuficiente evidencia. Hace falta seguir profundizando”.

CONCLUSIONES

En los últimos años existe un gran interés de la comunidad científica en relación con la prevención de caídas en personas mayores. Las intervenciones multifactoriales parecen ser las más efectivas para este propósito. Dentro de estas, el ejercicio físico y la adaptación del entorno son las actuaciones que obtienen mejores resultados. El trabajo de fuerza y equilibrio se muestra fundamental. Existen medidas farmacológicas a tener en cuenta a la hora de abordar el problema de la caídas. Las intervenciones deben adecuarse al tipo de población anciana al que vayan dirigidas. Es necesaria más investigación y de mejor calidad, sobre todo teniendo en cuenta la complejidad y heterogeneidad de los pacientes geriátricos.


Y tú, ¿qué haces para prevenir las caídas en las personas mayores? Cuéntanos tu experiencia, proyectos que lleves a cabo o comparte otras investigaciones que puedan ayudarnos.

Fragilidad y riesgo de caídas: algoritmo de detección e intervención

La fragilidad es un poderoso predictor de discapacidad, hospitalización, caídas, pérdida de la movilidad y enfermedad cardiovascular.

Las caídas son un problema mayor de salud pública según la OMS.

Se impone la necesidad de:

  1.  La detección precoz del riesgo de fragilidad y caídas.
  2.  La intervención basada en la mejor evidencia científica disponible.

En el siguiente vídeo se desarrolla el algoritmo propuesto para tal efecto en el Documento de consenso sobre prevención de fragilidad y caídas en la persona mayor del SNS.

La detección oportunista comienza en Atención Primaria mediante la administración de la escala de Barthel a toda persona de 70 o más años que acude a consulta. Si la puntuación es inferior a 90 se procede a un cribado de fragilidad.

La prueba recomendada para ello es la SPPB (Short Physical Performance Battery). Los mayores que obtengan menos de 10 puntos se consideran frágiles y habrá que prescribirles un programa de ejercicio multicomponente con especial hincapié en el entrenamiento de fuerza. Independientemente de la puntuación, se debe valorar el riesgo de caídas y actuar en consecuencia.


Y tú, ¿cómo abordas la fragilidad de los mayores? ¿Qué programa de ejercicio recomiendas o sigues? Cuéntanos tu experiencia para enriquecer esta entrada 🙂

 

¿Qué entienden los mayores por fisioterapia?

Cuando un fisioterapeuta desarrolla su labor debe pensar cómo abordar a los pacientes y qué quiere transmitirles. Dialoga, explora, razona y actúa en consecuencia. Al final de la jornada valora si ha logrado su objetivo o si cada uno de los contactos que ha tenido han servido para mejorar la salud de esas personas. Aunque si solo analiza su punto de vista se estará perdiendo gran parte de la ecuación. En realidad creo que la más importante: ¿qué piensa el paciente? Es decir, ¿ha entendido lo que quería inculcarle?, ¿está de acuerdo con el tratamiento?, ¿va a seguir las indicaciones?, ¿habría una forma mejor de motivarle?, ¿percibimos igual los resultados obtenidos?

Te voy a contar una experiencia con la que he querido saber qué piensan las personas a las que atiendo. Te lo recomiendo para comprobar si lo que piensas sobre el servicio de fisioterapia que tú prestas está en consonancia con lo que tus pacientes opinan. En mi caso trato con ancianos, algunos muy mayores. Le pregunté lo siguiente a 31 de ellos que tienen entre 68 y 97 años:

¿Cuáles son las 3 palabras que te vienen a la cabeza cuando piensas en la fisioterapia, en lo que haces conmigo?

fisioterapia mayores nubeEn general estoy satisfecho con lo que ellos expresan. Las palabras más repetidas aparecen con mayor tamaño. Aunque cabía esperar buenos resultados ya que comentamos las sesiones casi a diario, me gustaría destacar varios aspectos:

  • El carácter positivo de las respuestas: mejoría, gusta, recuperación, querer, curar, salud, bienestar…
  • Hasta cinco personas dijeron que era “necesario”.
  • Muchos términos sugieren dinamismo: movimiento, andar, pasear, gimnasia, paralelas…
  • El miedo a caerse está presente.
  • Se mencionan las 4 capacidades físicas (fuerza, resistencia cardiovascular, equilibrio y flexibilidad) que deben trabajar las personas mayores para prevenir e incluso revertir la fragilidad y la discapacidad. Puede verse cuando dicen: estiramientos, agilidad, fortalecer, obstáculos, escalera, andar…
  • Fisioterapeuta es un vocablo enrevesado, varios acabaron diciendo “pienso en ti”.

He empezado a implantar la metodología del proyecto Vivifrail en la residencia Amavir Getafe, así que la próxima vez que haga esta encuesta querría que aparecieran más términos relacionados con el entrenamiento de fuerza/potencia. Éste probablemente sea por sí mismo la medida más eficaz para retrasar la aparición de sarcopenia y fragilidad.

Te animo a llevar a cabo este experimento y a compartir con nosotros lo que piensan tus pacientes. Yo hice la nube de palabras con nubedepalabras.es

PD.- Para que no haya dudas estas fueron las contestaciones: gimnasia deporte movimiento estiramientos paralelas espaldera necesario fortalecer piernas bienestar gusta recuperación salud comprobación mejoría fortalecer agilidad sedante bien gusta movimiento obstáculos descanso no-caerse buen-trato querer amor bailar necesario correr pasear dolores levantarse no-caerse gusta movimiento correr necesario fantástico maestro va-bien mejoría compatibilidad gusta gimnasia pasear curar piernas correr pedales gimnasia escalera escalera cansancio bien paralelas andar fisioterapeuta fisioterapeuta andar paralelas necesario esfuerzo movimiento andar espabilar silla paralelas pedales necesario paralelas vibración pulsiones fisioterapeuta ayuda pedales diario perfección corrección más ayuda diario salud mejoría deseando curarse andar espaldera pedales

Hablando de ejercicio físico, fragilidad y caídas en Cadena SER

En el departamento de fisioterapia de la residencia para mayores Adavir Getafe estamos implantando la metodología del proyecto Vivifrail. Es un programa de ejercicio multicomponente para prevenir la fragilidad y caídas en mayores de 70 años. Tras la evaluación médica, se valora la capacidad funcional y el riesgo de caída mediante 3 escalas muy sencillas: SPPB, velocidad de la marcha en 6 metros y Time up and go. En función de la puntuación obtenida se encuadra al mayor en uno de los programas de ejercicio para entrenar de forma progresiva la resistencia cardiovascular, la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio. Aunque algunos residentes no son susceptibles de este tratamiento porque presentan un deterioro físico o cognitivo que impide su colaboración, la filosofía del proyecto Vivifrail está presente en cada intervención y las valoraciones están a disposición de todos los departamentos así como de los geriatras para analizar si son necesarios ajustes a nivel nutricional o farmacológico.

Hace unos días estuve hablando de ello en Cadena SER Madrid Sur junto a Sara González, directora médico del grupo Adavir. Comentamos la importancia del trabajo de fuerza, de la valoración geriátrica integral y de cómo personas nonagenarias están participando con gran aceptación en esta iniciativa.

Os dejo con el podcast:

http://bit.ly/EntrevistaCadenaSerAdavirVivifrail

La noticia completa podéis verla en:

http://bit.ly/NoticiaCadenaSerAdavirVivifrail

Muchas gracias a David Sañudo por su acogida durante la entrevista y su interés por el bienestar de los mayores.

Curso Vivifrail: Envejecimiento, fragilidad y caídas. El papel del ejercicio físico

El síndrome de fragilidad es un estado de pre-discapacidad en el que la persona mayor es más vulnerable a sufrir eventos adversos y sus consecuencias debido a la afectación de múltiples sistemas. La reserva funcional está disminuida por lo que aumenta el riesgo de caída, hospitalización, deterioro cognitivo y muerte entre otros. No existe un consenso sobre la definición, el diagnóstico o las causas de la fragilidad. Sin embargo, sí parece más clara su relación con la sarcopenia y con la reducción de la calidad y cantidad de actividad física propia del envejecimiento. Los programas de ejercicio multicomponente, especialmente el entrenamiento de fuerza, han arrojado los mejores resultados a la hora de abordar la fragilidad por encima de las medidas nutricionales y farmacológicas, las cuales también son muy importantes. Por ello me gustaría animaros a participar en el curso online gratuito del proyecto Vivifrail: “Prescripción de ejercicio físico para la prevención de fragilidad y caídas en persona mayor”. En el enlace encontrareis cómo matricularos, una guía práctica, una app para monitorizar el programa propuesto y algunos de los mejores momentos del curso como estos: Continuar leyendo “Curso Vivifrail: Envejecimiento, fragilidad y caídas. El papel del ejercicio físico”

Osteoporosis y ejercicio

Según la OMS, la osteoporosis es una enfermedad sistémica caracterizada por una masa ósea baja y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, que conducen a una mayor debilidad ósea y a un aumento del riesgo de fracturas.

Se trata de una enfermedad muy frecuente. Cerca de 3 millones de personas la padecen en España, la mayoría mujeres. A pesar de ello menos del 30% de los pacientes están diagnosticados y menos del 10% reciben tratamiento. Las fracturas por fragilidad son la consecuencia de la osteoporosis. Son más habituales en las vértebras, la cadera y el antebrazo y aumentan exponencialmente con la edad.

Debido a la aceleración de la pérdida de masa ósea durante la menopausia, la osteoporosis se percibe como una enfermedad que afecta predominantemente a las mujeres. Sin embargo en los últimos 20-30 años la incidencia de fracturas por osteoporosis está creciendo en Europa más rápido para hombres que para mujeres. Los factores hormonales siempre han centrado la atención de la investigación, la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. Pero los estudios actuales indican que el ejercicio físico juega un importante papel en la salud del hueso tal y como se explica al final de esta entrada.

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